Metáfora siniestra del comportamiento humano: “El Seductor” (The Beguiled) de Sofia Coppola

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Para este momento sabremos que la película El Seductor (The Beguiled), dirigida por Sofia Coppola, más que una imitación al primer intento es la versión personal de la directora, pues no se trata de hacer la misma película paso por paso, sino de imprimirla desde una mirada diferente. Sofia Coppola ha estado sujeta a opiniones disímiles, hay quienes la tachan de privilegiada por la relación con su padre Francis Ford Coppola, y algunos indican que ella hace películas porque puede, cuestión por la que malamente se le devalúa. En nuestro caso creemos que Coppola ha crecido en un lugar excepcional, pero también ha creado una mirada en el cine actual que la hace distinta y única, cuando con sus imágenes y las historias que cuenta encontrarnos un mundo en que las mujeres, por lo general muy jóvenes, se disuelven al mismo tiempo que intentan encajar en un escenario que no les corresponde.

En esta película hay atisbos previsibles del trabajo previo de la directora, en las primeras escenas nos remontamos de manera natural a The Virgin Suicides (1999), relato de las andanzas de unas jovencitas precoces que se adhieren a los altibajos de un modo de vivir masculino exagerado y perdido en su hombría, con derroches de un infantilismo kitsch. El mundo de Coppola suele ser de un romanticismo exasperante pero acertado, para muestra, recordemos Lost in Translation (2003), trabajo por el cual la directora fue merecedora de un Oscar por el mejor guión original. El papel principal y protagonizado por Scarlett Johansson es tan acertado en un país de costumbres desconocidas. Olvidada en su belleza extraordinaria, conoce a un hombre mayor que ella que le permite sentirse constante en su deseo, aceptada con cariño, sinceridad y adulación.

Las mujeres en The Beguiled entonces son la suma de todas las partes, contando a las actrices Kirsten Dunst y Nicole Kidman como las protagonistas, las dos maravillosas en su evocación de una femineidad adjudicada para la época. El actor Colin Farrell personifica a el cabo John McBurney, alguien que llega herido, creando locura entre estas jovenes mujeres de estereotipo y de quienes se espera un comportamiento de sensatez, cuidándose las unas a las otras aunque al mismo tiempo compitiendo por la atención de este hombre misterioso.

La primera versión para cine de The Beguiled corrió a cargo de Don Siegel (1971), con Clint Eastwood como protagonista. En este intento vemos la historia desenvolverse desde la apariencia masculina, los ojos del personaje macho alfa que se adhieren a unos de naturaleza femenina, porque cobarde huye y llega para quedarse, provocando evocación entre un grupo de mujeres aparentemente débiles. Sofia Coppola por su parte le da una visión propia a todo este embalaje. Quizás trata de impactar tras el velo de un grupo de mujeres de vuelo distinto, porque cada una de ellas es privilegiada a su manera en una escuela que es respetada y asediada por el resto de los hombres. Ellas al parecer son intocables, viven al día y acaparan el tiempo entre las bondades de una serie de reglas de apariencia.

Lo interesante es que cada una de ellas trabaja distinto, Martha (Nicole Kidman), es quien toma las decisiones, consciente del papel en el que participa y pendiente de la seguridad de las jovenes a su cargo. Edwina (Kirsten Dunst), es su mano derecha, una mujer con deseos de huir, vivir en la aventura y enamorarse. Digamos que John McBurney, el desertor, es ese obscuro objeto del deseo que reclama, adula, a veces caballeroso otras burlón, y quien elige con cuidado cada una de sus palabras siempre tras la pesquisa de cada una de ellas.

The Beguiled

Alicia (Elle Fanning), es punto y aparte, ella es la chica precoz, en su mirada sólo existe un motivo y para eso llega este hombre como símbolo del escape del aburrimiento constante. Ella desea mucho más de la vida y no pretende esconderlo. Su precocidad es resultado de una necesidad esperada. Compiten entre todas por el afecto de este hombre quien nos muestra con lo perspicaz de su mirada solamente a nosotros los espectadores, sus intenciones verdaderas.

La película está basada en el libro de Thomas Cullinan, en el cual se narran las historias de estas mujeres desde una perspectiva más descarada, digamos violenta. Sofia Coppola decide dejar afuera el incesto y la esclavitud que hay en el libro, temas que de cualquier manera no hubieran abonado mucho al relato que ella quería contar. Un aspecto importante es la escasez de melodrama, por espacio aproximado de la primera hora del filme acudimos a un escenario donde una casa y el verde de su naturaleza es lo único que se percibe.

La primera escena, cuando una de las niñas encuentra al soldado herido tras la malesa nos revoca a lo que atestiguamos; no sabemos si es aventurado pero nos hizo recordar al maestro Alfred Hitchcock, en particular la infravalorada The Trouble with Harry (1955), quizás por las tomas del exterior de Coppola entre verdaderas y beligerantes. Aunque con Hitchcock acudimos a un exterior traspuesto por ficticio, pero que imprime también esa manera de hacer las cosas parecer inquietantes, detonantes de algo mucho más profundo y oscuro.

The Beguiled carece de cierta cadencia dramática ya que la narración empieza a gestarse una vez que el desertor trata de tomar ventaja por primera vez. El placer deviene visual, la mayoría de las escenas se describen desde el interior de la casa pero incluyen un exterior exageradamente verde aunque marchito, abierto desastroso y descuidado. El personaje de Farrell entonces evoca a una especie de remedo burlón de Mr. Darcy (de la novela Pride and Prejudice de Jane Austen), mirando de soslayo con coquetería y avidez al séquito de mujeres jóvenes y niñas que pelean por ganarse su afecto.

Un aspecto que hay que valorar es el vestuario y los rostros adustos y hermosos de las mujeres ahi representadas, la represión que cargan en sus hombros, el destape que provoca la llegada de este hombre atractivo y viril. Recordemos que Coppola le imprime un aspecto muy particular a su cine y en esta ocasión nos remonta a su trabajo por lo inquisitivo de las imágenes de velocidad media, los colores café, verde, lo tenue de las vestiduras. Coppola es una directora de imágenes, lienzos que se adhieren a sus personajes. Los transporta de manera pausada, con delicadeza pero a la vez con rebeldía. Las mujeres son seres reprimidos que buscan audiencia, intelectuales que buscan aprecio y garantía en la vida de seres incomprendidos. Ellas reivindican, sacan sus alas para después cortarlas de tajo.

Esta es una historia que se representa en el año de 1864, durante la guerra civil americana como trasfondo, época sangrienta y de muchos cambios, de mujeres abandonadas que buscaban espacio en un escenario que poco a poco les iba siendo negado por los hombres en guerra.

The Beguiled es para su consumo lento, pero no se confundan, el nudo llegará y los tomará por sorpresa. Hay que ser pacientes.

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